Via Crucis

Vía crucis, Mateo Maté

     El comportamiento del público en las exposiciones de arte y la actitud con la que la mayoría de las personas se acercan a una obra de arte, demuestran la necesidad humana de búsqueda de una trascendencia ante la contemplación de la belleza. Tradicionalmente las religiones se han servido de todas las artes para rodear de magnificencia el rito religioso. Racionalmente estudiado, el fenómeno es un mero artificio. A través de la belleza se nos ha comunicado el hecho divino.

     En las sociedades contemporáneas, nominalmente agnósticas, sin pretenderlo, los Museos se han convertido en los nuevos “templos” del arte, donde los visitantes comulgan trascendencia a través de la contemplación del arte. Se podría interpretar como una suplantación o solapamiento de la función tradicionalmente reservada a las iglesias. En paralelo los verdaderos templos, cargados de arte e historia, reciben hordas de turistas que quieren ver los objetos religiosos con ojos y mente de quien va a visitar un parque temático. Ambos tipos de centros comunitarios tienen en común esos objetos artísticos y esa acumulación de belleza que parece pretender redimir al hombre de su mortalidad mediante una comunión conjunta que trasciende épocas y culturas.

     La religión y su iconografía ha sido el eje central de todo el desarrollo del arte de occidente. Hasta en los artistas de las vanguardias perviven las temáticas y motivos. Si bien es cierto que la religión reorienta, utiliza y normaliza todas las necesidades vitales humanas, sus efectos perviven en las sociedades nominalmente agnósticas. Irónicamente hablando... detrás del cuadro más revolucionario siempre hay una cruz. Incluso en las pinturas de desnudos; considerados tradicionalmente irreverentes como la Maja desnuda de Goya; en el reverso tienen escondida una cruz. Hace unos años, en las naves de Sagunto, en la bienal de Valencia, presenté una pequeña ermita realizada con tubos de alcantarillas. Catatumbas modernas que perviven en el subsuelo de las ciudades occidentales.

     Vía Crucis de los artistas que son invitados a una exposición en la que no van a mostrar sus obras. Sacrificio supremo del creador de arte que no ve recompensado su esfuerzo; en una suerte de humillación conjunta. Quizás con la crisis; el fin de los elevados presupuestos de los museos; el fin de la cultura subvencionada; tengamos que volver a trabajar para la Iglesia. Sólo desde hace dos siglos la burguesía y los estados modernos han generado un arte supuestamente libre de fin religioso...